viernes, 26 de septiembre de 2025

1. PODEMOS SER FELICES

 


¿Qué es para ti la felicidad?

Aunque la felicidad es un estado subjetivo, los psicólogos nos han facilitado en los últimos años muchas claves concretas acerca de qué nos hace más felices o infelices.

Por ejemplo, ¿sabías que solo alrededor de la mitad de tu capacidad para ser feliz está determinada por la genética? Es lo que los expertos denominan tu punto nodal de la felicidad. Puedes mejorar o empeorar tu tendencia innata a ser más o menos feliz, pero,al igual que ocurre con tu peso, tiendes a volver a tu punto medio.

Aproximadamente otro 10 % de tu capacidad de ser feliz depende de tus circunstancias. Y el 40% restante es el producto de tu comportamiento diario, de tu enfoque vital y de cómo juzgas a los demás y a ti misma. Así que mucho está en tus manos.

Redes. La mirada de Elsa: "Balanza de la felicidad"

PUNTO DE PARTIDA

  • ¿Cómo definirías la felicidad?
  • ¿Piensas que la felicidad se construye día a día?, ¿de qué depende, de la suerte que tengas o de tu <<destino>>? Razona tu respuesta.
  • ¿Crees que se puede ser feliz viviendo una situación difícil como la muerte de un familiar, una enfermedad crónica, una discapacidad...?
  • ¿Qué te hace feliz?



INTERPRETA DESDE LA BIBLIA



                         Los proverbios flamencos, Pieter Brueghel el Viejo, 1559, Gemäldegalerie de Berlin.

¿Quién escribe este texto?

Es el único libro de la Biblia firmado por su autor, Jesús Ben Eleazar Ben Sira, maestro judío, como refleja el capítulo 50, versículo 27: "Doctrina de ciencia e inteligencia ha condensado en este libro Jesús, hijo de Sira, hijo de Eleazar, de Jerusalén, que de su corazón derramó sabiduría a raudales".

¿A quién va destinado?

Para las personas que deseen crecer espiritualmente. El autor, como buen judío de su época, tenía una mentalidad machista; no obstante, su texto le haría la competencia a cualquier libro de autoayuda, pues sus consejos siguen siendo válidos.

¿Cuándo se compuso este texto?

Escrito en hebreo hacia el año 180 a. C. en Jerusalén.

Otros datos

Este libro también es conocido como Sirácida o de Ben Sira. Recibe el nombre de Eclesiástico porque las primeras comunidades cristianas lo leían con bastan- te frecuencia en la Iglesia antigua, llegando a convertirse en el «libro de la asamblea» (ecclesia).

¿Qué nos dice este texto?

Este texto, que traduce del hebreo al griego el nieto de Ben Sira, nos hace reflexionar sobre nuestra forma de actuar para conseguir ser una persona íntegra.

¿En qué ponemos nuestro corazón?, ¿a dónde queremos llegar?, ¿qué tipo de persona queremos ser? Lo primero que hace es determinar los valores y virtudes que nos pueden ayudar a alcanzar la felicidad y la plenitud como personas.

En algunas ocasiones podemos pensar que con el dinero se puede conseguir todo. Pero Ben Sira, ya en el siglo II a. C., nos dice que no es así, que es más importante tener buena salud física, mental y espiritual para construirnos como personas libres y felices. Porque, ¿para qué necesito grandes tesoros si no voy a poder disfrutar de ello por culpa de una enfermedad?

El autor también nos advierte de que, si nos encerramos en nosotros mismos debido a las dificultades o los problemas, la vida pasará de largo sin darnos cuenta de lo bueno que acontece a nuestro alrededor, desaprovechando los días, llenándolos de tristeza y mal humor. Así perderemos el tiempo y no le sacare- mos ningún beneficio, apagando la alegría del corazón. Al final del texto recuerda otros aspectos que nos de- ben ayudar a reflexionar y construirnos como personas: 

  • Cuidar de no caer en la envidia, sabiendo aceptar y aprovechar todo lo que somos y tenemos.
  • No emitir juicios sobre los demás. Ser empáticos, ponernos en el lugar y las circunstancias de la otra persona para comprenderla mejor.
  • Reflexionar antes de realizar cualquier acto. Todas las decisiones que tomamos tienen sus propias consecuencias, por eso es conveniente no realizar nada a la ligera y pararnos a pensar en las repercusiones que podrían tener nuestros actos.



Reconocer a Dios en nuestra vida

"Alabado seas, mi Señor,
por la hermana nuestra madre tierra,
la cual produce diversos frutos
con coloridas flores y hierbas»,

Del Cántico de las criaturas, de san Francisco de Asís.

Un regalo para la humanidad 

Cuando nacemos, abrimos los ojos a una realidad nueva. Tenemos todo un mundo por descubrir y explorar, un universo de posibilidades que se pone a nuestro servicio. Este es el regalo de Dios, el que hizo a la mujer y al hombre al finalizar su Creación. Al hablar de la Creación en la Biblia, nos referimos a un relato literario que, entre otras cosas, expresa el amor que Dios le tiene a la humanidad. Él deja su sello en su obra: al contemplar un paisaje, no solo estamos ante la naturaleza, sino que en ella los creyentes reconocemos la mano de Dios.

El regalo de la Creación no solo se limita al mundo natural. Personas, acontecimientos, todo cabe dentro de su envoltorio; somos criaturas de Dios, hemos sido creados por Él. Por eso reflexionar sobre lo que hemos vivido nos ayuda a descubrir a Dios en cada momento, siempre que lo hagamos con los ojos de la fe. Algunas personas creen que nuestro futuro está escrito en algún sitio. Para los cristianos católicos el destino no existe, Dios nos quiere tanto que nos da la capacidad de elegir. Y las decisiones que to- memos irán conformando nuestra vida.

Dios, fuente de respuestas

El creyente descubre a Dios en los encuentros cotidianos con el mundo y con el resto de los seres que le rodean. Es una experiencia que surge de la necesidad de dar un sentido a la vida.

Dios se revela al mundo, se da a conocer a través de las distintas vivencias que tiene el ser humano. Estas vivencias brotan de realidades que sirven de mediaciones, abarcando la totalidad de la persona y condicionando su forma de pensar, actuar y vivir.