¿Qué son los sacramentos?
El Espíritu Santo se derrama de forma especial en la comunidad reunida para celebrar los sacramentos. "Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos", dice Jesús (Mt 18, 20).
Los sacramentos son signos visibles de la presencia real de Jesucristo y de su Espíritu. Es este Espíritu de Jesús, que se concreta en los siete sacramentos, el que afianza la comunidad reunida y la transforma en Iglesia. Por medio de los sacramentos Dios comunica su gracia a los cristianos en acontecimientos y situaciones importantes de su vida.
Los siete sacramentos de la Iglesia Católica se clasifican de la siguiente manera:
Los sacramentos de iniciación
Son los sacramentos que dan por terminada una etapa de la vida y dan comienzo a otra con otro compromiso y orientación. Cada uno de ellos tiene una clara relación con el nacimiento, el crecimiento y el alimento.
El Bautismo: nacer a la fe
El Bautismo es el sacramento por el cual las personas entran a formar parte de la Iglesia. Es el inicio de la vida cristiana. Elimina el pecado original e incorpora a la Iglesia. Puede recibirse en cualquier momento de la vida, pero suele ser en los primeros años.
La Confirmación: crecer en la fe
La Confirmación completa la gracia del Bautismo con el don del Espíritu Santo. La Confirmación significa el don del Espíritu que da fuerza para poder ser testigos de Jesucristo. Así, el confirmado pasa a ser enviado y a participar en la evangelización. Suele coincidir con la adolescencia, cuando se es lo suficientemente maduro para aceptar conscientemente el compromiso de la vida cristiana.
La Eucaristía: crecer en la fe
La Eucaristía es el centro de la vida cristiana y la celebración litúrgica por excelencia. Conmemora el misterio de la Pascua de Jesucristo. Hace presente a Jesús, con su palabra y su acción, como pan de vida y alimento de los comparte lo que cada uno es y lo que tiene. En ella la asamblea reunida da gracias a Dios por el don de la fe y por eso se celebra asiduamente. Es signo de amor y de unidad.
Los sacramentos de curación
Por ellos el Espíritu Santo conforta a los fieles ante las adversidades de la vida.
La Reconciliación: sanar la herida provocada por el pecado
La Reconciliación es el sacramento de la acogida y el perdón que ofrece Jesús, mediante la Iglesia, para transmitir la paz y reafirmar la amistad con Dios y con las personas. Es la expresión del perdón de los pecados. El Espíritu da la fuerza para pedir perdón y acercarse nuevamente a Dios, aceptando ser su criatura. Puede celebrarse en cualquier momento de la vida y tantas veces como sea oportuno.
La Unción de los enfermos: acompañar la enfermedad grave o la cercanía de la muerte
La Unción de enfermos renueva la confianza en Dios, perdona los pecados, da fuerza para luchar contra la enfermedad y compromete al enfermo o enferma a vivir su sufrimiento al estilo de Jesús y a dar testimonio de esperanza a la comunidad. La persona recibe la gracia de Jesucristo para aceptar y vivir con esperanza la vejez, la enfermedad grave o el peligro de muerte. Puede celebrarse siempre que sea necesario.
Los sacramentos de servicio
Confieren una misión en la Iglesia y contribuyen a edificar el Pueblo de Dios. Por eso se reciben cuando se es adulto y una sola vez en la vida.
El Orden: servir a la comunidad cristiana y administrar los sacramentos
El Orden es el sacramento por el que obispos, presbíteros y diáconos reciben los cristianos que, siguiendo la llamada de Dios, entregan su vida al servicio de la comunidad son constituidos por Jesucristo en diáconos, presbíteros o sacerdotes, y obispos.
El Orden: servir a la comunidad cristiana y administrar los sacramentos















